Se llama La mujer de la arena y fue publicada en 1962, en Tokio. Gracias a Kazuya Sakai existe una versión muy legible en español.

La trama es esta (contiene spoilers):
Un entomólogo sale un día de su casa en busca de especímenes de insectos y empieza a vagar por las tierras de una costa japonesa, hasta que llega a un lugar de aspecto desértico. Al adentrarse por las dunas, llega a un minúsculo pueblo de pescadores rodeado por la arena, que poco a poco amenaza con invadir sus tierras.
Los pescadores le dicen al hombre que ya es de noche y que más le convendría quedarse esa noche en el pueblo, pues el camino de regreso es arduo y peligroso en la obscuridad. El científico acpeta pasar la noche en una de las grutas subterráneas que los locales habían adaptado como casas. El hombre desciende con ayuda de una escalera de cuerda y, al llegar abajo, se da cuenta de que aquella es la casa de una mujer viuda.
Al día siguiente, el hombre se extraña de que hayan quitado la escalera. Pronto comprende que cayó en una trampa y que lo han hecho prisionero y, además, que en cierta forma lo han emparejado con aquella mujer. El fin: ayudar a esta a sacar la arena que momento a momento se acumula en las paredes de la sima y amenaza con hacer derrumbar su casa subterránea...
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Durante largos meses, el hombre debe palear la arena y entregarla por medio de baldes a los hombres que se asoman desde la altura de la entrada de la cueva. Como pago, recibe algunos pescados como cena, sake barato, agua y la compañía de la mujer de la arena: un ser fantasmal que desdeña de su vida de antes en el mundo exterior y cuya fantasía es tener una radio y un espejo.

Cada día, el hombre hurde planes para escapar de la esclavitud de la arena, pero todos fracasan, uno tras otro. Poco a poco, empieza a olvidar cómo era su vida anterior, los nombres de sus amigos, de su esposa, su trabajo y todo lo que había llegado a tener un significado para él, ya hasta la posibilidad del escape había dejado de tener sentido. La mujer de la arena queda embarazada y él se solaza leyendo libros de historietas para niños y escuchando canciones en una radio desvencijada y con mala recepción.
Los dolores del alumbramiento sorprendieron a la pareja mientras dormía, entonces, la mujer se despierta y empieza a gritar a los pescadores de la superficie para que la ayuden. Entonces, los pescadores tienden una escalera de cuerda, sacan a la mujer a la superficie y la llevan a asistir en el parto, olvidando retirar la escalera.
El hombre atrapado descubre que han olvidado retirar la escalera de cuerda y sube por ella y se ve libre. Luego de tantos sufrimiento y penalidades, decide no escapar.
2 comentarios:
Hay otra novela de Kobo Abe que me quiero leer, pero no la he encontrado nunca en Costa Rica: se llama "El rostro ajeno". Narra el viaje por la mente de otro científico, esta vez un hombre que sufre un accidente en un laboratorio que le desfigura la cara. Entonces, el hombre se construye una máscara, se cambia el nombre y abandona su vida. Otra novela de esas que no parecen haber sido escritas hace 40 años sino que sugieren que están a punto de ser escritas.
Los japoneses tiene esa manera de hacer cosas entre extrañas, a veces tétricas, como algunos cuentos de Rashomon (Akutagawa), o de Kenzaburo Oé. No sé si un japonés lo sentirá así o si es efecto del cambio de cultura, pero me gusta el efecto en todo caso.
Tal vez aquí se consiga “El rostro ajeno”. Si querés averiguo. Por correo debería poder llegar creo.
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