Nel mezzo del camin, di nostra vita, mi ritrovai per una selva oscura, che la diritta via era smarrita.
Ahi quanto a dir qual era è cosa dura, esta selva selvaggia e aspra e forte, che nel pensier rinova la paura!
Tant’ è amara che poco è più morte;
(Dante)
Tuve que recorrer la mitad del camino para que ya las palabras originales se me empezaran a olvidar y comenzara a usar otra cosa que muy cómodamente se podría llamar mi lengua, pero que yo tenía claro que no lo era o, al menos, no lo era con la misma naturalidad de siempre.
Siempre había fingido tartamudear para que mis órdenes sonaran a sugerencias y mis descaros a confesiones. Fingi cojear para que los demás no se percataran muy abiertamente que iba hacia adelante, mientras ellos, solo iban.
Allí donde el cielo se deshacía en la nada del horizonte y se reducía a la masa inmunda del suelo seco, hacia eso se dirigían todos. Pero yo continuaba cojeando.
Muchas veces me sucedió que me caía, soy hombre, y luego me levantaba cojeando verdaderamente, pero yo no entendía ni podía entender que mi paso truncado y cómico era mi cojeo natural y no fingido.
Otras veces, la vida me llenaba de termor y nervios y, tataretas tartamudo, no podía hablar de otra forma que no que no que no fuera así.
Mis mentiras piadosas a mí mismo tenían el límite violento de la realidad. Pero ahora qué puedo hacer, si lo que se presenta a mí es nuevo, inédito entre lo no visto, peligroso y sucio como el hocico purulento de un cerdo en ruinas.
No sé qué hay más allá y no puedo decirlo. Tampoco puedo decir que no sé nada, porque ese saber ya es mucho y yo no soy el ateniense. Sé menos que nada y conozco aún menos.
De una manera humillante y malvada, me he dado cuenta de que soy igual que todos o, lo que es lo mismo, soy menos que todos.
Tengo ganas de tomarme un café y pensar en el cataclismo de las flores.
8 comentarios:
He vuelto. Después de muchos días en que me daba miedo escribir en el blog y luego de recibir una muy mala noticia, no me queda más remedio que refugiarme en este rincón íntimo al aire libre. No me quedan más opciones, o talvez sí, pero no me dan menos miedo que esta. Gracias por insistirme en escribir. ¿No les parece perverso leer esto? Mi excusa es que no tengo más remedio, ¿pero la de uds.?
Cuando el disfraz se convierte en realidad es momento de hacer un alto en el camino, respirar profundo y ver el horizonte, puede que ese vos disfrazado ya no sea necesario, pero esa es una de esas cosas que en la soledad solo vos podés saber.
Espero que tu mala noticia la podás superar, el blog es una super buena terapia y lo mejor es que es gratis.
Mi excusa, cuando la perfeccione te la cuento.
En todo caso bienvenido se te extrañaba mucho por estos lares
Ah por cierto que detallazo es dante y más en italiano ;-)
También he vuelto.
Mucho tiempo ha pasado y ahora que regreso, continúa siendo un supositorio... cuándo sale a la luz? Ja.
Saludos.
Los primeros versos de Dante, nos introducen al averno
Hay quienes fingen que existe cielo, para no hacer nada que evite nuestro infierno, al que llaman realidad.
Lo dicen tartamudeando, para que sus ordenes suenen a sugerencia. Pero no son supositorios, aunque den a la humanidad por külo y avanzemos por su culpa cojeando.
Y lo peor, es que se creen más que todos.
Placer al leerle y quedo suyo, Z+-----
yo creo que hay que hacer lo que uno crea que se debe de hacer, lo que uno crea que lo haga más feliz, porque es peor fracazar sin saber que hubiese pasado si hubiese hecho lo que quería o triunfar sin saber si fracasaría haciendo lo que quería...
claro está esto dentro de lo que es posible y lógico...
jaja, como vos, no se nada y lo que digo es porque creo saberlo...
nada es absoluto, ni siquiera yo...
Hermano, solo pase a saludarte, haces una falta cabrona!
Muchas gracias por recordarme volver a entrar a tu blog. Especialmente este escrito me gustó mucho, me recuerda a mí cuando pienso en el fanfarrón Sócrates hablándole a la gente sobre cuán bueno es sentir que uno no sabe nada... en vez de andar sintiendo tanta firmeza en las palabras o sucesos... Sí, últimamente (hará una semana) que siento que "no sé nada", "pertenezco a la masa", pero aún así no puedo evitar aislarme de ella. La sensación de ser "distinto", de ser "cojo", de buscar, simplemente, una flor, porque esa flor es la única, la que yo busco, la que sólo yo busco, yo (yo ¡yo!)... nadie puede entender por qué elegí esa flor y no otra.
Bueno, si querés podés leer mis notas del facebook. Te etiquetaré para que se te sea más fácil encontrarlas.
Un beso desde Buenos Aires,
Lucía
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